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Semillas Salsifis - Tragopogon porrifolius

Semillas Salsifis - Tragopogon porrifolius

El salsifí es una hortaliza bienal de la familia de las asteráceas cultivada por su raíz comestible y originaria de Europa mediterránea, probablemente de España. Se siembra en tierra en primavera, y la mayor parte de la cosecha tiene lugar en invierno. Se cultiva en el este de España (principalmente el salsifí negro), desde Cataluña hasta Andalucía. La forma del salsifí común le ha valido el apodo de \”barba de cabra\” o \”barbón\”. Menos fibroso y más carnoso, el salsifí negro (Scorzonera hispanica) o escorzonera es más popular, se cultiva más fácilmente y tiene un mejor rendimiento. El salsifí forma parte de esos vegetales que se consideran olvidados; sin embargo, es una hortaliza fácil de cultivar y rica en vitamina E, magnesio y potasio. Al salsifí común o blanco (Tragopogon porrifolius) también se se lo llama \”planta de ostras\” debido al sabor de sus raíces, mientras que el gusto de las hojas recuerda a la alcachofa. Aquí encontrará algunos consejos sobre los métodos de cultivo y las técnicas de mantenimiento para tener éxito en el cultivo de esta hortaliza de múltiples virtudes. Descripción y generalidades Se llama \”salsifí\” a diversas especies originarias de Europa mediterránea,(principalmente dentro del género Tragopogon) de asteráceas o compuestas, una gran familia a la que también pertenecen la pataca, la lechuga y la margarita. El salsifí común (Tragopogon porrifolius) es una planta bienal que se cultiva por su raíz blanquecino de sabor dulce. Las hojas jóvenes y los botones florales también son comestibles. La floración ocurre de mayo y agosto y produce bonitas flores violetas. Aunque se la cultivó durante mucho tiempo en la cuenca mediterránea en Europa y África, en España ha sido reemplazada por la escorzonera como planta cultivada, y subsiste casi únicamente como especie silvestre. La escorzonera tiene la ventaja de tener un mejor rendimiento y un gusto más refinado que el salsifí blanco, aunque sigue habiendo quienes prefieren el de este último. A causa del color de su raíz, la Scorzonera hispanica también es denominada salsifí negro. Técnicas de cultivo y mantenimiento de salsifíes El salsifí se reproduce exclusivamente a través de la siembra. Las semillas se siembran directamente sobre el terreno de abril a mayo, para lo cual deben enterrarse a una profundidad de 1 a 2 centímetros. El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo con el fin de favorecer la germinación; algunos jardineros, incluso, aconsejan regar la tierra hasta que se haga fangosa antes de sembrar, siempre con el mismo objetivo. En tal caso, se debe velar por que el secado del lodo no compacte el suelo y sofoque las raicillas. Como la mayoría de las hortalizas de raíz, el salsifí crece mejor en un suelo ligero y bien drenado. El suministro de arena gruesa puede ser útil para mejorar la textura del terreno. Esto es especialmente válido para las tierras grasas y arcillosas. Se recomienda una enmienda con abono o estiércol seco para mejorar la fertilidad del suelo. Se desaconseja el uso de estiércol fresco para evitar que se pudra la raíz. El despunte o nascencia ocurre entre 10 y 15 días después de la siembra. En las regiones con inviernos suaves la siembra puede extenderse de febrero de julio, lo que permite ampliar la temporada de la cosecha. El cultivo a cubierto es recomendado en caso de siembra precoz. Las hileras de siembra deben estar espaciadas de 20 a 25 cm. Tras el despunte se podrá proceder a un pequeño aclareo cuando las plántulas tengan de tres a cuatro hojas, con el objetivo de conservar una planta cada 10 centímetros. El salsifí necesita estar expuesto al sol para desarrollarse bien, y requiere de un riego regular pero moderado, especialmente en caso de gran calor. Se recomienda proceder al acolchado del suelo para limitar la proliferación de malas hierbas y mantener la humedad del suelo. En efecto, el acolchado o mulching permite reducir la frecuencia y la cantidad del riego, y en invierno también es útil para evitar el congelamiento del suelo. El pulgón es el parásito más común en el cultivo de salsifíes; un tratamiento con insecticida puede aplicarse en caso de ataque grave. La planta también es sensible enfermedades como la podredumbre de las plántulas , el oídio o la roya. Contra esas enfermedades criptogámicas se recomienda un tratamiento antifúngico; se podrá utilizar caldo bordelés a título preventivo, un tratamiento que puede repetirse varias veces al año. La podredumbre de las plántulas, por su parte, puede ser fácilmente evitada recubriendo las semillas con polvo de carbón antes de sembrar. En cultivo asociado, el salsifí crece idealmente junto a puerros o zanahorias, mientras que es mejor evitar la combinación con alcachofa y pataca. Como se trata de una planta que tiene a echar semilla fácilmente, se pueden cortar los tallos de las flores tan pronto como aparezcan a fin de fortalecer la raíz. La recolección y la conservación Las hojas del salsifí común pueden ser recolectadas en cualquier momento durante la primavera; se comen crudas en ensalada y tienen un sabor que recuerda a la alcachofa. Las hojas jóvenes son las mejores. La cosecha de las raíces, por su parte, puede hacerse desde octubre y se extiende hasta marzo o abril: se las puede arrancar a medida que se las necesite. Las plantas no cosechadas pueden permanecer en tierra, lo que permite conservarlas. También se puede almacenar las raíces arrancadas en un lugar fresco, en arena ligeramente húmeda. Las raíces con cortes no deben ser conservadas para evitar la aparición de moho.