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Semillas Garbanzo - Cicer arietinum

Semillas Garbanzo - Cicer arietinum

Cultivar garbanzos en tu huerto en casa ¡cómo no cultivar la legumbre más consumida en España! Infinidad de recetas colocan al garbanzo como anfitrión… entonces ¿por qué no cultivar garbanzos en tu mesa de cultivo? Historia El garbanzo comenzó a cultivarse en el suroeste de Turquía hasta que se extendió al resto de Europa, principalmente a la región mediterránea. De allí cruzó a África para luego extenderse a América y Australia. La peregrinación devino en 40 especies de garbanzos, cada una de ellas con sello propio. El garbanzo o Cicer arietinum pertenece a la familia Fabaceae y la planta, que puede alcanzar una altura de 60 cm, está conformada por las raíces, el tallo, las hojas, las flores y los frutos. La siembra Si quieres cultivar garbanzos debes contar con suelos silíceo-arcillosos o limo-arcillosos que no contengan yeso pues entonces obtendrás ejemplares de mala calidad. Por otra parte, prefiere los suelos aireados, poco salinos y profundos pues sus raíces tienen gran desarrollo. En cuanto al clima, es un cultivo que resiste las sequías y puede crecer sólo con la humedad acumulada en el suelo producto de las lluvias. Incluso se ha comprobado que los mejores resultados se obtienen en cosechas realizadas en años poco lluviosos. A partir de 10ºC el garbanzo puede germinar aunque la temperatura óptima de germinación oscila entre 25-35ºC. Antes de plantar tus ejemplares, prepara el terreno labrando la parte superior del suelo, aproximadamente las dos primeras pulgadas. Luego agrega 2 pulgadas de arena y un fertilizante. Rastrilla la zona y deposita las semillas de frijol de garbanzo sobre la superficie para luego cubrirlas con 2 cm de arena. Riega con agua y suspende el riego hasta dos semanas más tarde si es que no ha llovido durante ese tiempo. El riego Por tratarse de una planta resistente a la sequía, su necesidad de agua es escasa. La planta puede crecer en buenas condiciones incluso con el agua de lluvia solamente. Así y todo, se aconseja un riego suplementario para mejorar la nodulación e incrementar el rendimiento y el número de vainas. Plagas y enfermedades Entre las plagas más importantes que afectan a la hora de cultivar garbanzos se encuentran las siguientes: Mosca del garbanzo (Liriomyza cicerina): las larvas de este insecto excavan galerías entre la epidermis de las hojas alimentándose de ellas. Es una plaga exclusiva del garbanzo. Gorgojo (Bruchus sp.): es importante controlar esta plaga porque baja la calidad de la semilla. Plusia orichalcea: las orugas desfolian las plantas y se trata de una plaga muy común en Turquía. Moscas mineras (gen. Liriomyza): esta plaga es muy común en España y causa daños en la planta. Son dos las enfermedades más frecuentes: Rabia del garbanzo (Ascochyta rabiei): es una enfermedad causada por un hongo que produce unas manchas redondas con el borde oscuro en hojas y vainas. Las manchas en los tallos impiden la circulación de la savia y la planta se seca. Fusarium sp.; este hongo causa una enfermedad llamada fusariosis que altera las raíces y provoca manchas pardas en el cuello de la planta. El hongo termina por obstruir la ascensión de la sabia por los vasos y destruye las raíces. Es la enfermedad más importante en el cultivo del garbanzo. La poda Al igual que sucede con otros cultivos, hay que estar atentos a las malas hierbas, eliminándolas siempre que aparezcan. La cosecha La observación es el mejor termómetro para saber cuando es el momento preciso para la recolección. Hay que cosechar cuando las hojas se tornan amarillas y los frijoles de garbanzo aún están verdes. La técnica es sencilla: sólo hay que cortar las plantas por encima del nivel del suelo o de la raíz para luego apilarlas y dejarlas secar durante una semana antes de ser trilladas. Recuerda que antes del almacenamiento los garbanzos deben tener una humedad del 8-15% y deben conservarse en lugar seco y ventilado.