Cómo trasplantar árboles

El trasplante de árboles y arbustos es una operación muy delicada, pues desarrollan un sistema de raíces con un tamaño considerable que hacen que resulte difícil y delicado hacer la operación sin que se dañen.

Cómo trasplantar árboles

06/10/2016

El trasplante de árboles y arbustos es una operación muy delicada, pues desarrollan un sistema de raíces con un tamaño considerable que hacen que resulte difícil y delicado hacer la operación sin que se dañen.


Aunque normalmente se suele realizar dicho trasplante mientras las plantas estén en fase de reposo, una vez realizado se notará un estancamiento en el crecimiento, ocasionado por las dificultades de arraigo. Un árbol que haya quedado muy dañado durante el trasplante puede quedar con partes del sistema radical lesionado, motivo por el que se pueden perder un gran número de plantas jóvenes, justo en la etapa más activa de absorción.


Primero hay que estudiar el terreno para detectar hasta dónde es posible que lleguen las raíces. Seguidamente crearemos un surco circular exterior alrededor de la masa radical y alcanzaremos la base. Con la ayuda de un palo u otra herramienta haremos palanca para soltar del todo las raíces del suelo. Si notamos resistencia podemos regar la tierra para que se ablande el terreno y al rato volvemos a probar. En caso de que todavía ofrezca resistencia podemos cortar las raíces demasiado largas y poco importantes con un golpe seco, es mejor eso para la planta que arrancarlas.


Si vemos que la tierra está mojada todavía, tenemos que esperar a que esté seca de nuevo, para que así se adhiera de nuevo a las raíces, cuanta más mejor, así protegeremos la salud de la planta durante la operación. Para transportarla la colocaremos en un saco hasta la ubicación deseada. En caso de detectar que el tamaño de la copa está desequilibrado con el tamaño de las raíces, reduciremos el tamaño de la copa con la poda oportuna.


El trasplante de ejemplares de gran tamaño no es aconsejable, tiene un efecto negativo sobre el vigor de la planta. Pero podemos intentar hacerlo por fases, así podremos observar como reacciona la planta antes de proceder definitivamente. Luego cavaremos solamente la mitad del hoy al que nos hemos referido antes en otoño y la otra a finales de invierno o el otoño siguiente y veremos como responde. Si no lo aguanta bien podemos revertir el proceso.