Densidad ósea y osteoporosis: Combátela con Turbosonic y El Nou Garden
18/02/2011
Las aproximaciones realizadas tradicionalmente para tratar de combatir la osteoporosis se han basado en la mejora de la respuesta de los osteoclastos (células encargadas de la degradación y resorción del hueso) y los osteoblastos (células encargadas de regenerar y crear tejido óseo nuevo) a factores como la hormona paratiroidea (PTH en adelante), el calcio o el estrógeno, lo que equivale a decir que se intenta paliar la pérdida de densidad ósea adoptando contramedidas farmacológicas.
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En este sentido, está bien establecida la relación
entre la disminución de los niveles de estrógeno en las mujeres a causa
de la menopausia (o la extirpación quirúrgica de los ovarios en algunos
casos) y el incremento de la incidencia de la osteoporosis, así como la
relación que existe entre la secreción de PTH in vivo y la estimulación
de los osteoblastos.
Una segunda aproximación más reciente para tratar de reducir la
pérdida de densidad ósea y prevenir la aparición de la osteoporosis ha
sido la práctica de ejercicio aeróbico vigoroso, que parece ser un
estímulo muy efectivo para la creación de nuevo tejido óseo. Sin
embargo, este método presenta impedimentos evidentes para la gente con
dificultades para realizar ejercicio y, en último término, puede
incrementar el riesgo de fracturas en personas con una densidad ósea
frágil. Este hecho ha llevado a contemplar otros tipos de aproximación
para obtener los beneficios de realizar un ejercicio aeróbico vigoroso
pero sin los requisitos e impedimentos que ello implica.
Los
estudios realizados en animales (ovejas y ratas) sobre los efectos de
la Vibración de Cuerpo Entero (en inglés Whole Body Vibration; WBV)
revelaron que este tipo de ejercicio ayuda a recuperar la actividad
celular del tejido óseo, produce un incremento en la calidad y cantidad
del hueso trabecular y tiene un efecto preventivo sobre la pérdida de
densidad ósea en hembras a las que se les habían extirpado los ovarios.
Estos estudios demostraron que la Vibración de Cuerpo Entero podía
producir beneficios equivalentes al ejercicio físico en animales, pero
sin los impedimentos que éste conlleva.
Según Rubin et al.
(State University of New York), sometiendo ratas de laboratorio a una
vibración de 90 Hz diariamente durante 28 días, se estimula enormemente
la formación de hueso (Clinton Rubin, Gang Xu, and Stefan Judex, 2001, “The
anabolic activity of bone tissue, suppressed by disuse, is normalized
by brief exposure to extremely low-magnitude mechanical stimuli”. The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology; págs. 2225-2229).
También
según Rubin et al., exponiendo a ovejas a estímulos mecánicos
(vibraciones) de baja intensidad y elevada frecuencia se incrementa de
manera muy ostensible la calidad y cantidad de hueso trabecular (Rubin
C., Turner A. S., Muller R., Mittra E., McLeod K., Lin W., Qin Y. X.,
2002, “Quantity and quality of trabecular bone in the femur are enhanced by a strongly anabolic, noninvasive mechanical intervention”. Journal of Bone and Mineral Research, 17, págs. 349-357).
Según
Flieger et al. (Laboratory for the Research of the Musculoskeletal
System of Athens), la estimulación mecánica a través de vibraciones de
ratas hembras a las que recientemente se les había extirpado
quirúrgicamente los ovarios (para simular la menopausia) previene
significativamente la pérdida de tejido óseo (Flieger J., Karachalios
T., Khaldi L., Raptou P., Lytiris G., 1998, “Mechanical stimulation in the form of vibration prevents postmenopausal bone loss in ovariectomized rats”. Calcif Tissue Int, 63, págs. 510-514).
A
la luz de los estudios anteriores y de otros que indicaban los efectos
positivos de la estimulación mediante la vibración en animales, el
siguiente paso fue aplicar esta terapia a los seres humanos,
especialmente a las mujeres posmenopáusicas.
Uno de los estudios
con un mejor diseño experimental en relación con los efectos de la
estimulación mecánica mediante la Vibración de Cuerpo Entero sobre el
ser humano es el de Verschueren et al. (Katholieke Universiteit,
Leuven, Bélgica). Este estudio analizó durante 6 meses (24 semanas) los
efectos de la vibración sobre la densidad ósea de las caderas, la
fuerza muscular y el control postural en un grupo de 70 mujeres sanas
posmenopáusicas con edades comprendidas entre los 60 y 70 años a las
que se les sometió a la Vibración de Cuerpo Entero 3 veces por semana.
Los resultados demostraron que la Vibración de Cuerpo Entero no
presentó ningún efecto adverso sobre las mujeres que participaron en el
estudio y que la aplicación clínica de este tipo de terapia debe ser
estudiada en relación con la densidad ósea, ya que los resultados
obtenidos en este sentido son similares a los que se obtienen si las
pacientes toman fármacos que evitan la resorción del hueso. Así mismo,
también se demostró que el mecanismo de actuación de la Vibración de
Cuerpo Entero sobre el cuerpo humano es la estimulación de la
producción de nuevo tejido óseo y no la disminución de la resorción del
hueso (Sabine MP Verschueren, Machteld Roelants, Christophe Delecluse,
Stephan Swinnen, Dirk Vanderschueren & Steven Boonen, 2004, “Effect
of 6-month Whole Body Vibration training on hip density, muscle
strenght and postural control in postmenopausal Women: a randomized
controlled Pilot Study”. Journal of Bone and Mineral Research, Volume 19, Number 3; 352-359).
Otro
estudio que cabe destacar por su duración (un año) y diseño
experimental es el de Gilsanz et al. (University of Southern
California, Los Ángeles). Este autor estudió el efecto que tenía la
Vibración de Cuerpo Entero en chicas jóvenes (menores de 20 años) con
una baja densidad ósea. Está bien establecido que la incidencia de la
osteoporosis, que es una enfermedad que se presenta sobre todo en
mujeres mayores, se puede reducir si durante la juventud se adquiere
una buena densidad del tejido óseo. 24 mujeres voluntarias
seleccionadas por el hecho de tener una densidad ósea baja, con edades
comprendidas entre los 15 y 20 años, fueron sometidas diariamente
durante un año a una sesión de 10 minutos a vibraciones de bajo nivel
(30 Hz, 0,3 g). Otras 24 mujeres con las mismas características
sirvieron de control. Los resultados mostraron que la Vibración de
Cuerpo Entero estimula significativamente el tejido óseo, lo que,
llevado a cabo durante la vida adult, puede prevenir la aparición de la
osteoporosis durante la senectud (Vicente Gilsanz, Tishya AL Wren,
Monique Sanchez, Frederick Dorey, Stefan Judex and Clinton Rubin, 2006,
“Low-level, high-freqüency mechanical signals enhance muskuloskeletal development of young women with low BMD”. Journal of bone and mineral research, Volume 21, Lumber 9, 2006, págs. 1464-1474).

