Empiezan los Bulbos de Otoño 2010 en El Nou Garden
20/09/2010
Ahora que el buen tiempo ha llegado prácticamente a su fin, es el momento de empezar a planificar nuestro jardín de cara al año que viene. Aprovechando la falta de flores y la desnudez general de las plantas, podemos hacernos una idea de qué zonas quedan más vacías y tristes. Una forma rápida y sencilla de lograr un resultado espectacular es recurrir a los bulbos. Estos brotes subterráneos concentran en su interior la planta que crecerá pasados unos meses, además de retener todos los nutrientes necesarios para que se desarrolle en todo su esplendor.
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Lo primero que debemos tener en cuenta antes de ponernos manos a la obra, es saber qué tipo de bulbo vamos a elegir. Si optamos por los de floración temprana, como el crocus, el galanto o el eranthis, obtendremos sus flores a finales de invierno, y servirán de adelanto a los bulbos de floración tardía, que tardan un par de meses más, ya entrada la primavera. Estos últimos están compuestos por tulipanes, narcisos, nardos, jacintos y una larga lista de flores que podemos combinar para crear preciosos mosaicos dignos de un jardín imperial. Si queremos prolongar al máximo la presencia de colores, un buen consejo es plantar estos bulbos espaciando el tiempo, es decir, no colocarlos todos de golpe, sino dividir su plantación a lo largo de un mes. De este modo, no florecerán todos a la vez, y podremos disfrutar de sus flores durante más tiempo.
Primer paso: preparación de la tierra y colocación del bulbo .
Si el suelo es demasiado arenoso o arcilloso, podemos seguir los consejos de Mercedes Úbeda, experta en jardinería de Bakker: "un suelo arenoso se puede mejorar mezclando la capa superior del suelo con compost. De esta manera el suelo será más coherente y podrá retener más agua. Un suelo arcilloso obtendrá una estructura más suelta al añadir compost, y por tanto será más ligero". Una vez hemos terminado con el suelo, llega el momento de colocar los bulbos. La separación suele venir reflejada en el envase, aunque si queremos que formen grupos compactos deberemos reducir un poco esa distancia. En lo que respecta a la profundidad, podemos tomar como referencia el tamaño del bulbo, multiplicándolo por dos para saber la distancia idónea. Es decir, si mide cinco centímetros, una buena profundidad estaría entre los 10 y 15 centímetros. Debemos fijarnos además en sus raíces, para no plantar el bulbo al revés, especialmente en los de mayor tamaño.
Riego y abono de los bulbos Si queremos reforzar nuestros bulbos, podemos utilizar abono orgánico, como el estiércol de vaca granulado. Una vez aplicado, no será necesario volver a utilizarlo hasta después de la floración, ya avanzada la primavera, momento en el que el bulbo comienza a acumular nutrientes de cara a la próxima temporada. Si tenemos intención de mantenerlo varios años, es suficiente con abonarlo en esta época. Si optamos por utilizar fertilizante artificial, debemos procurar que combine, de manera equilibrada, nitrógeno, fósforo y potasio.
Consejos prácticos
Por Alfonso Somoza |


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